Esas maravillosas “chismosas” que sanan el alma

Para mí las flores son las sonrisas de Dios manifiestas en este planeta, son maravillosas, pequeñitas, grandes, con formas increíbles unas, muy sencillitas otras, llenas de aromas… son tantas y tan variadas que, día a día, se siguen descubriendo variedades diferentes. Cada geografía con especies propias. Algunas nos dejan sin aliento con sus formas y belleza, otras pasan completamente desapercibidas. Algunas duran un solo día, otras nos deleitan mucho más tiempo. Pero, lo que más me asombra es lo que pueden transmitir y todo lo que también pueden equilibrar en nosotros.

Personas muy sensibles y atentas se percataron, en su momento, que las flores les permitían “sentir”, de maneras muy sutiles, diversos estados emocionales, físicos y de conciencia. Mirra Alfassa* decía que le gustaba colocar nombres diferentes a las flores, y así las iba nombrando: “inocencia”, “alegría”, “claridad”… simplemente intentaba describir lo que estas florecitas le estaban transmitiendo. Hay un libro muy bello que recoge la descripción que ella le dio a más de 800 flores (Las Flores y sus Mensajes).

Sócrates y Platón, en sus paseos matutinos, degustaban el rocío de las flores y notaron cambios en sus estados de ánimo.

Luego llegó el Dr. Edward Bach que nos legó toda su experiencia de esos recorridos maravillosos por los campos de Gales, y gracias a él hoy tenemos la Terapia Floral.

Una de las cosas que más me asombra de la Terapia Floral es la capacidad descriptiva contenida en los perfiles de cada una de las esencias florales, es por eso que digo que las flores son “chismosas”. Esos perfiles contienen los patrones negativos causantes de desequilibrios, y por tanto de enfermedad, que cada quién debe corregir; las cualidades positivas que requiere cultivar cada persona para erradicar esas tendencias negativas desequilibradoras; los síntomas físicos asociados (que ya pueden o no estar presentes, o que se pensaban superados), pues las enfermedades en sus orígenes nacen del conflicto entre el alma y la personalidad (E. Bach), su verdadera causa es emocional; los pensamientos o afirmaciones positivas para sustituir, poco a poco, sin peleas con nuestra mente, esas tendencias negativas por cualidades positivas más elevadas, sanadoras, equilibradoras; nos muestran lecciones de vida, y si nos hacemos receptivos a ellas mejoramos y evolucionamos en conciencia.

Para extraer o elaborar un elixir o esencia floral se realiza un contacto con lo que podríamos llamar el “espíritu” o “alma” de la planta, y de pronto, comenzamos a recibir, si es que cabe describirlo así, una cierta información que nos llega por diversas vías.

Cuando inicié el contacto con las “almas” de las flores (por intentar nombrar de algún modo esta particular experiencia), honestamente pensé que me estaba volviendo loca, o que al menos me estaba “imaginando” lo que sucedía. En el momento en el cual una especie quería ser extraída para brindar su servicio a los demás seres vivos, comenzaba a encontrarme esa planta florecida en todas partes. Comenzaba a nacer “espontáneamente” en el jardín o en los alrededores de la casa, en muchos casos sin que yo la hubiera sembrado previamente. Las personas que se acercaban a mí, solían compartir los mismos conflictos, bloqueos, síntomas físicos y perturbaciones en sus vidas y esa planta florecida no abandonaba mis pensamientos mientras las personas me contaban sus problemas. Y a pesar de la resistencia inicial, la petición de esta “energía vital” de las flores pudo más. Pienso que así pudieron ir naciendo los diversos sistemas florales que hoy en día se manejan en el mundo.

Un “sistema floral” es aquel que reúne, desde el punto de vista terapéutico, un grupo de elixires florales correspondientes a diversas manifestaciones emocionales y mentales básicas. Mientras mayores gamas o espectros emocionales definidos reúnan, se le considera más o menos completo.

En todos estos años como terapeuta, he escuchado decir a “algunos” que el “único” sistema floral efectivo y válido es el del Dr. Edward Bach, y mi corazón se ha sentido acongojado; esa afirmación, para mí, es equivalente a que cada uno de nosotros sostenga que la “única” religión verdadera es la que “yo” profeso, o que el “único” Dios que existe es el de “mi” religión, o que el Sol alumbra sólo a quienes piensan como “yo”.

Al abrir nuestra mente y nuestro corazón a toda la sabiduría que la naturaleza tiene para nosotros encontramos que los sistemas de elixires florales más efectivos y válidos son:

· Aquellos que corresponden y colaboran efectivamente con la restauración de nuestro equilibrio integral.

· Aquellos cuyo diagnóstico es el acertado, justo y preciso.

· Aquellos que pertenecen a la flora de la zona en donde nací o en donde habito.

· Aquellos tratados con el cuidado que precisa una “medicina vibracional” que está viva.

· Aquellos, cuyas plantas de origen fueron seleccionadas tomando en cuenta los criterios para la obtención de elixires florales de calidad y alta vibración.

 · Aquellos que han demostrado su gran eficacia y pronta acción en los seres vivos que se beneficiaron de su uso.

 

La conclusión: Las flores más efectivas son las flores de mi propio jardín.

¿Y si no tengo jardín? Pues, tengo un país, una ciudad, un poblado, una situación geográfica específica que se corresponde con mi vibración y mis procesos actuales de aprendizaje y evolución.

 

Algunos elixires provienen de las mismas especies de plantas, y poseen iguales efectos terapéuticos. Otros, aunque provenientes de las mismas especies pero en diferente origen geográfico, difieren en sus efectos terapéuticos.

Las combinaciones de esencias o elixires suelen aportar acciones terapéuticas que solamente se corresponden a dichas combinaciones.

Dependiendo del método utilizado para su extracción tendrá mayor o menor radio de acción sobre uno o varios de nuestros cuerpos sutiles.

Las flores “son chismosas” pues describen los aspectos más relevantes de las personalidades que las requieren, algunos de estos aspectos son ocultos o profundos y ellas, cuando hablan: NUNCA MIENTEN. Algunas personas, en ocasiones excepcionales, no pueden reconocerse en los perfiles descriptivos de los remedios florales que requieren, la experiencia de muchos años ha confirmado que esos elixires florales son los que más les favorecen para alcanzar un equilibrio general en sus vidas.

No importa si la persona que recibe un tratamiento con Remedios Florales cree o no en ellos, su efecto benéfico se evidenciará de manera completamente independiente a sus creencias.

 

Conny Méndez Estévez

@hadafloral

Teo CastroComentario