Samhain: Honrando a los Antepasados.

Por @virginiaescobar 

Las tradiciones paganas de cierre o fin de año se denominan Samhain y es el tiempo de los espíritus, del reencuentro, del sacrificio y la prosperidad. Se trata de un periodo de tiempo en el que las barreras entre los mundos se vuelven más delgadas que nunca, por lo que la magia y las entidades fluyen desde el Otro Mundo hacia el nuestro, y normalmente se celebra entre el 5 y el 7 de Noviembre.

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Actualmente se ha convertido en una fiesta comercial llamada Halloween perdiendo la esencia de su verdadero significado que no es más que honrar la memoria de nuestros antepasados, ya que gracias a ellos somos lo que somos.

La tradición no solamente implica el legado del ADN de nuestros ancestros, sino que también supone seguir custodiando la antorcha del fuego de las tradiciones y del espíritu, y es precisamente en estos tiempos de poder cuando más hay que comprender que nuestros antepasados portaban en sí mismos la esencia de la tradición; una visión espiritual y trascendental de la realidad. Entender esto es recorrer la mitad del camino hacia Samhain, la festividad más importante en el calendario de los pueblos celtas.

Los pueblos paganos entendieron siempre el año como la transición entre cuatro estaciones diferenciadas. Para los antiguos pueblos, especialmente aquellos de origen celta, el año tenía exclusivamente dos mitades; el Verano y el Invierno. Samhain suponía el final de una Rueda y el comienzo de la siguiente, la transición entre el Verano y el Invierno.

Por esta razón la propia palabra hace referencia al fin del Verano, pero también al concepto de reunión; de reencuentro que se establece entre los miembros de la tribu, entre los dioses y los hombres, y entre los vivos y los muertos.

Las cosechas del verano debían estar correctamente almacenadas, los animales destinados a la matanza habían de ser seleccionados y las gentes habrían de prepararse para la llegada del frío del Invierno y del tiempo de la oscuridad y los muertos, por lo tanto el fuego y las hogueras debían mantenerse encendidas.

Actualmente los paganos utilizan esta fecha para hacer un corte y reconsiderar lo bueno y lo no tan bueno de año vivido, y como la espacio entre vivos y muertos se vuelve delgado se aprovecha para recordarlos desde la alegría, jamás desde la tristeza.

Por esa razón se convierte en el momento especial y mágico para recordar sus hazañas, narrar anécdotas y tal vez recordar por qué aun nos hacen tanta falta. Más recuerda que su energía siempre está presente mientras los recordemos.