Nuestra mente y las afirmaciones pueden ayudarnos

Nuestra mente es maravillosa pero a veces nuestros procesos mentales pueden convertirse en una inmensa maraña de trampas y pesadillas sin fin.

Hemos leído y escuchado, de diversas fuentes, que creamos lo que pensamos. Y cuando nos percatamos de esta realidad, la primera reacción es comenzar a pelearnos con nosotros mismos y con los pensamientos que nos producen desasosiego, miedos, intranquilidad. Con eso, solamente conseguimos darle fuerza a todo lo que no queremos que viva en nuestra mente.

La sugerencia es una práctica, que poco a poco, convertiremos en hábito: observamos el pensamiento “negativo”, sin juicios ni peleas, agradecemos a Dios por que nos lo muestra y por fin lo estamos “pillando”, entonces, voluntariamente, lo cambiamos por un pensamiento o afirmación positiva. De esta manera dejamos de lidiar con nosotros mismos.

Si nos observamos, con total honestidad, vamos descubriendo el modo en el cual activamos el autosabotaje permanentemente en el día a día. ¡Oh sí!... Todo el día con quejas, pensamientos de víctima, miedos, rencores, juicios… no sé cómo hemos evitado sentir que nos estamos volviendo locos.

Cultivar en nuestras mentes procesos mentales mucho más diáfanos, limpios, bonitos es un abrazo a la evolución de la conciencia, para ello, es imprescindible agradecer, desde el momento en el cual abrimos los ojos por las mañanas, en ese preciso instante, por todo en nuestras vidas… hasta por las cosas supuestamente adversas que nos ocurren, pidiendo entender o ver el “bien oculto” que nos está enseñando algo en cada situación.

Evolucionar en conciencia nos va abriendo puertas a estados de paz interior cada vez más profundos y permanentes, nos muestra oportunidades en dónde antes no las veíamos, nos sincroniza armónicamente con los regalos que la vida siempre tiene para nosotros y nos reconecta con las manifestaciones de una de las afirmaciones que me gusta repetir y dice así: “para mí siempre hay, yo siempre encuentro, siempre me alcanza, mi mundo y mi realidad están cubiertos, gracias Dios porqué esto es así para mí y para los que me rodean”.

Mantenernos en observación y atención nos permite descubrir un mundo maravilloso que nos rodea y que normalmente ignoramos: el canto de un pájaro, la luz del sol entrando por la ventana, la nube que cambia de forma, la tonalidad de la montaña, el abrazo de la brisa en nuestro cuerpo, el pequeño insecto caminando por el suelo…

¡Benditos todos los dones y regalos de Dios en nuestras vidas!

¡Hoy me enfoco en agradecer lo bueno!

Cuando hacemos esto no caben los autosaboteos  en nuestro día a día.

Dios siempre nos regala lo mejor de lo mejor.

Agradeciendo y bendiciendo preparo y abro con entrega amorosa, mi mejor disposición a observarlo todo sin expectativas, para descubrir que estoy asistida, protegida, guiada… y mi mente queda en paz.

Conny Méndez Estévez

@hadafloral

Soy Conny Méndez Estévez, sobrina nieta de Conny Méndez Guzmán quien en vida fuera compositora de música venezolana, humorista y metafísica. Mis actividades son diferentes a las de mi tía abuela, sin embargo, he descubierto que se dan la mano con sus enseñanzas. Toda mi vida me he sentido fascinada con la naturaleza. Mi niñez transcurrió en el campo, rodeada de naturaleza. La conexión con las plantas y las flores se ha convertido para mí en algo tan esencial como respirar, comer, dormir. Estudié Educación Preescolar y soy docente. Me encanta enseñar y me confieso curiosa. Descubrí que las aulas de clase me hacían sentirme ahogada y presa. Entonces me reinventé. Inicié con la Terapia Floral del mismo modo que muchas otras personas: primero las experimenté en mi misma. Hoy en día vivo en el campo, rodeada de montañas y naturaleza, en las afueras de la ciudad. Atiendo consultas personales y a distancia. También facilito diversas actividades y talleres, entre ellos Formación de terapeutas y retiros intensivos.